El caso, es
que para esto, tengo pocas palabras. Fuiste vos quien me devolvió la fe, que
creyó en mí y que me dijo ‘’no terminarás sola’’. Tuviste la mejor versión de
mí, sin errores y con la fe convincente de que nunca iba a dejarte a la
intemperie, lo prometí y nunca hago promesas.
Suena como
la típica confesión de ‘’la chica que lentamente muere de amor, mientras ve al
amor de su vida, con otra’’. Éste no es
el caso, me refiero, a que no te amo, ni siquiera te quiero y definitivamente
no eres el amor de mi vida. Trata de un ego herido, has tenido las agallas para
buscarme rápido un reemplazo, te he visto sonreír como lo hacías conmigo. Y me
siento afortunadamente egoísta, sobretodo, porque yo sigo aquí, queriendo ser
mejor y no sé, si lo he conseguido.
¿Quién
diablos se imagina que pueden tan rápidamente olvidarte, después de haber dado
hasta lo que no es tuyo?
Hasta el
alma, me refiero.
Es un estado
de inconformidad absoluta, de molestia, de piquiña. De ver a tu asesino suelto y siendo feliz.
Siempre me
digo, que no lo mereces, no te odio, no te deseo algún mal (intencionalmente).
Pero no es justo que seas más feliz que yo, no aún. O tal vez, lo merezca por
ser tan egoísta. Pero es válido ¿no? Fuiste mi verdugo.
No me
comparo con ella, ni siquiera me hace falta, no es cuestión de autoestima, sé
lo que di, y también sé, que no te darán eso dos veces en la vida. Sé también,
que no mereces estas letras, no me importa porque sé que nunca sabrás de su
existencia. No quiero ni tengo nada para darte, no lo mereces, no mereces ni
verme de lejos. Soné herida, si, quizás recordé que ofendiste mi amor.
Se me olvidó
quererte y recordé como quererme, me quedaré siempre con eso. Quizás ella sea
la mujer de tu vida, o una más, quien sabe. Quizás nunca sepa que tienes 3
distintas maneras de sonreír, ó que me miras de reojo cuando me ves a lo lejos.
Quizás ella si sea el amor de tu vida y vos el amor de la suya, o lo contrario,
quizás… Quizás te dure más la felicidad que a mí, ó solo que la mía ha tomado
un atajo. Quizás fuimos la causalidad y el desquite. Tal vez, algún día logre
olvidarte y vos… Recordar que te quise como tal vez, nadie más lo haga.
Suerte.

