Desperté con ganas de seguir durmiendo.
tengo semanas sin sonreír y si es algo no es totalmente cierto,
desperté con tristeza y algo de frío en el pecho,
de esos que se sienten cuando sabes que nadie te espera.
Ya no reviso mi teléfono, mi buzón o mis redes sociales, se que no hay nada que me importe,
Hoy no se que hacer, si seguir o rendirme, si llorar o mantenerme dormida,
anhelo que estos días pasen rápido y que algún Dios, de esos que tanto creo,
me ayude a superar esto.
Porque hoy, siento que estoy más abajo del subsuelo.
Estoy preocupada, tengo un vacío en el estómago y no es apetencia.
Tengo miedo, ansiedad, nervios y tristeza impregnada.
Siento vivir en un ciclo que aún no puedo cerrar y aunque las señales ya sean muy claras
y mi razón diga ''basta'', el pecho habla en otro idioma.
No puedo evitar sentir escalofríos y cosquillas, insomnio y falta de apetito...
No puedo dejar de sentirme acompañadamente sola,
siento que odio las noches porque nadie está despierto,
nadie me distrae, el sueño se va y mi mente actúa como verduga para tirar a matar.
Me dijeron que escribir es bueno para empezar a extraer y aplacar estas angustias,
y es lo que definitivamente he comenzado a hacer.
Estos sentimientos que tengo hoy, los dejo fuera de mi y me permito dormir en paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario