viernes, 17 de mayo de 2013

Estas líneas llevan tus iniciales

     Se que tú no estás para leerlo, ni yo para comentarlo. y aunque quizás sea tarde o temprano, te darás cuenta que ya es tarde, como lo hice yo.
     No se trata de quien tuvo la culpa, ni siquiera se trata de ti, tú ya eres otro y así decidiste ser, no fui yo, ni lo que vivimos, ni la intensidad en la que mis brazos alguna vez te envolvieron, ni las veces que corrimos jugando como niños, ni los besos que decían más que mil palabras.

     Esta vez, se trata de mi, y de lo irremediablemente rota que estoy. Estoy convencida que no es el hecho de no tenerte lo que me apuñala los pensamientos, si no, los recuerdos que son tan impetuosos que no me dejan respirar, y es también quizá, lo que me faltó por hacer contigo.
     Me tildo de perfeccionista, cuando la perfección la encontré en el espacio adyacente que dejan los tres lunares de tu cuello, las cuatro sonrisas que tenias o tus cinco poses para dormir...Yo y mi habilidad con los números, tú y tu habilidad para haberme hecho sentir la mujer más amada del planeta y ahora la más vacía. 
     Entre mis largas noches de penurias, intentaba como cruel bohemia del amor encontrarte algún defecto, y aún disparando en mi pecho, te encontraba igual de maravilloso. Dicen que las mejores historias son las breves, y si eso es cierto, leeré mil veces la nuestra, que ni siquiera ante los ojos de Benedetti hubiese resultado tan prodigiosa.

     Primero te conocí a ti y luego a mi, se indudablemente lo que eres capaz de hacer, y se también, lo que soy capaz de reaccionar. Me enseñaste, entre tantas cosas que se tienen sentimientos o se tiene cordura, yo hoy soy lo primero, y es que, aunque trato con todo mi corazón envolver tu frío cuerpo con mi calor, no lo he conseguido, a pesar de todo, no es tan malo tener la cordura, no?. 

     Tú hoy, puedes respirar, comer, dormir, salir, estudiar, vivir, compartir, reir, llorar y seguir.. Sin mi, y yo igual, pero, en mi caso, es de forma automática, como lo eran mis manos en tu cabello y en tu espalda, me siento como robot. Te confieso, que tengo miedo, y me aterra la idea de no volver a sentir por nadie más lo magnifico de lo que es amar, que a nadie vuelva a mirar con esas ganas de no querer que se vaya, y a tocar como si yo tuviese cual socia, las regalías de su cuerpo.

     Me aterra que, pasen los años y me sienta cual Gioconda, incapaz de sentir algo tan real y tan puro como lo que tú de mi eres dueño, volverme amargada buscando lo perfecto, o peor aún, haberlo tenido.. Quizás, mis fuertes emociones te alejaron, te hicieron frío, cortante, te rompieron, pero, como saber actuar ante algo que jamás había sentido? me desbordó de una manera incontrolable, y es que, jamás pensé que tanto amor.... Bueno, palabrerías de que todo en exceso es malo; aunque un exceso de tus besos no me caería mal.

     No fui nunca la mujer que soñaste, sólo la que te quitó el sueño un par de veces, y aún así me siento halagada, tú eres en cambio el hombre que me cambió y me hizo mejor.
     No son doce líneas, ni tampoco es un libro de 200 páginas, ni es tampoco, la historia que quería contar, aún no quiero despedirme porque se me hace tan difícil empezar de cero y olvidarme de los recuerdos y de ti. 

     Vaya si no me haces sentir! que aún en tu frialdad te sigo queriendo, más que antes, al natural, con tus iras y con el monstruo que llevas dentro, entre todo lo aparentemente malo, yo supe ver tus miedos, tus dolores y lo que de verdad era real para ti.. Supe siempre que eras rudo, fuerte y riguroso, pero detrás de eso siempre existió un hombre dúctil, suave y flexible.

     Se que las cosas cambiaron, que ya no eres y no soy, sin embargo, y se que está en tu decisión, no permitas que yo ni nadie te convierta en un iceberg.
    
      Obviamente, me duele el hecho de ser hoy una más en tu vida, y quizás, hasta un mal recuerdo, líbreme Dios de ello! No te diré que no me gustaría verte llegar, o al menos verte, 
pero entendí que cuando se quiere como yo a ti, se quiere el bien, y aunque sienta romper mis costillas, aunque llore y un par de noches más, o el resto de mi vida, debo respetar lo que te haga feliz mi amor.

     No era así que quería contar nuestra historia, aunque aún se siguen enamorando de nuestro comienzo, igual que yo cada día, prometo que pase lo que pase nunca dejaré de relatarla..


Porque eres tan jodido y tan hermoso a la vez, que provoca leerte y descifrarte toda la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario