viernes, 28 de agosto de 2015

Catarsis de 4:20

Yo le dije alguna vez, mi psiquis hoy lo recuerda: "Yo te aseguro que vos sois lo mejor que me ha ocurrido en esta jodida vida.. Y yo, seré lo único bueno que vos tendréis en la tuya, amor mío''.
Serás?, lo dije en futuro continuo. ''Sí, -asentí-, primero tendrás que perderme''

 He sonreído y he seguido mi camino, tiempo después. He tropezado con recuerdos que me han vuelto loca y con promesas que me han dejado en pie. He sumergido la fe, a tal magnitud, que no me ha quedado más remedio que, elevarla luego y vestirme de humildad.
He mirado de frente al descaro, he confrontado el engaño y he llorado a mares para olvidar a un amor. Me he vuelto sabia, exigente, perspicaz, honesta, leal. Me he sentado conmigo, mirando al piso y al cielo pidiendo paz. He provocado guerras, he huido sin querer y me he quedado por estar. No me exijo y a la vez ando inconforme casi siempre. Soy mi yin y mi yang. Me han devuelto a la tierra y se han llevado una parte de mi. 
Comprendí, a ciencia cierta, lo de 'perderse para encontrarse'. Y sigo estando perdida y me vuelvo a encontrar. 
Nunca me gusta nada, porque creo que siempre puede estar mejor, creo que todo es necesario porque nada, nunca, es suficiente. 
He avanzado en mi, aunque no se note por fuera, me duermo siempre tarde, porque me gusta hablarle a mi órgano gris, exigirle que recuerde siempre no olvidar y que olvide, a veces, recordar. Dejo libros, películas, series y proyectos a mitad, creo que en el fondo, aún no me he familiarizado con los finales, felices o no. He aprendido a no exteriorizar mis emociones, a dejar partir a quienes no han podido o querido quedarse y no provocar sentimientos de culpa por ello. Si tengo que pasar por miles de penas y llantos, que sólo sea mi almohada la testigo y mis letras el desahogo.

He aprendido muchas cosas. Me conozco tan bien, que no podría describirme jamás. Y hacerlo para alguien, sería insultante y limitativo, poco creativo y sagaz, como no me gusta. He aprendido tanto, que tanto me falta por aprender... 
No soy la mitad, de lo que era antes, ayer, hace un año. No seré la mitad, mañana, en un año, de lo que soy hoy. Porque siempre busco expansión, aunque sólo sirva para tener una conversación de esas buenas.
"Ojalá todas tuviesen tu cerebro"... Recuerdo.

Cuál sería entonces la hazaña?. 

Podría llover todos los días porque igual me gusta,
podría pasar años tomando café todos lo días,
Todos los días, podrían ser iguales a 
otros días.

Pero vos, según todo lo que aprendí, sois lo mejor de esta jodida vida,
y yo,
Seré lo único bueno que tendrás en toda la tuya.

lunes, 13 de abril de 2015

¡Uí, Mesié!

Él me gusta. Me gusta muchísimo,
tanto como el café,
Me gusta, observarlo, nacer, continuar, crecer, desprender.
Me gusta vivirlo, exhalarlo, saborear su existencia,
como moca, recién hecho,
colado, con grumos o sin ellos.
Y consumirlo sorbo a sorbo,
despacito y con placer, de tomar
y saberlo mío.
Me gusta, como pasa de sólido al líquido,
de arisco a tierno.
De amor a odio,
de odio a pasión,
de pasión a permanencia, 
Con aroma y esencia. 
¡Qué bien olés, mi café!
Y siempre me acompaña en las tardes,
las tardes esas, donde el sol ya casi se esconde, y no hay nada,
ni día, ni noche, sólo es tarde... Y vos.
Me gusta sentir que está conmigo,
que me tiene en pie,
que me adormece y me da vida.
que me endulza, me sana y me salva.
Me gusta, porque puedo hacerlo y él puede hacerme a la vez.
Y endulzarlo si carezco de bondad y tomarlo fuerte si necesito valor,
Me da vista y oxígeno, me da luz y camino
Me mantiene aquí.
Yo a cambio, le doy mi compañía y mi lealtad absoluta,
Para que muera y reviva, le doy mis labios,
Cualquiera de los cuatro, que prefiera.
Me lee y me descifra, lo leo y se enfurece,
y me gusta rebelde.
Oscuro, con la piel tostada 'como la flor' de mi patria.

 Él es aquello, que jamás me gustaría perder,
quiero que esté aquí, total o
parcialmente.

Porque no quiero tomar otra cosa, que no venga de vos.
 
Nunca, podré decirte adiós, porque sos,
como el café. 
Un vicio, una delicia, gustoso, apetecible,
inolvidable.
 Me gustas, me gustas muchísimo,
Puedes irte las veces que quieras,
y volver,
e irte luego,
Defender tus ideas y pelear con las mías, 
¡como adoro eso de vos!
No importa, porque aprendí a quererte así, intermitente y diferente.
Atento.
Auténtico. 
Exquisito.
Te quiero así, porque me gustas! y no hay otra explicación
porque, de seguro, para alguien más, 
eres incomprensible.
Sin embargo para mi eres, como una buen café,
Estupendamente dulce y admirablemente fuerte.

¡Y oye, como me gusta el café!

martes, 6 de enero de 2015

Mágico?... Místico.

Viniste a mi, como prueba de tu astucia y mi paciencia.
Llegaste porque querías conocerme y conocerte, y
me enseñaste el valor del 'para siempre'
luego, del 'nunca', 
uno de los dos ha dolido demasiado.
 Nunca supe lo que era amar,
hasta que te fuiste,
ahí te amé como nunca.
 Para siempre.

Me quedó la inspiración,
y mi musa, de cabello azabache, piel bronceada y genialidades de varón,
Me quedaron tu risas bullosas y tu mal humor,
me quedó el afán de verte contento,
por encima de mi.

Llegaste para decir, que yo había calado en ti,
y lo mejor que había hecho mi atrofiada insensatez era,
haber pasado por la tuya,
¡Hombre!, que tendrás vos que mencionarme en tus suspiros,
si soy yo, quien tiene que agradecer,
tu maravillosa cercanía conmigo.

Te vi ayer, como un sujeto valiente, invencible e inmenso,
Hoy, en cambio, te miro como el hombre con más porrazos en los nudillos,
esos que son de batalla,
te veo golpeado,
aprendido,
exhausto, 
pero en pie.

Como Aquiles,
Eros,
Ulises,
mi Leónidas.

Tengo aún, tanto que aprender de vos,
que el alfabeto tampoco alcanzaría para narrarte después,
entendí que no viniste a mi para convenir,
sino, para escribir tu historia,
Que sepan que eres un combatiente,
de esto que llaman 'vida', donde
yo tuve el albur de coincidirla.

Y si es por mi, dije una vez, he de tenerte aquí.
Ironías de la vida que hoy sepa,
que las grandes sugestiones,
no están en el lado izquierdo de quien las inspira.





lunes, 5 de enero de 2015

Independencia

Yo estoy libre de mi, de mis desvelos sin sentido,
partiendome la nuca en dos,
Estoy libre de mi, de mis fantasmas a mitad de la noche,
de mis demonios al empezar el día, estoy libre de vos.

Yo supe amarte porque quise y  porque me dio la regalada gana,
que si fue tarde,
que si fue mucho,
que si arde,
que si fue demasiado,
que si te mando al demonio,
que si... te amé como nunca he amado.

Que después de ese infierno he quedado,
con una apoplejía que me acompañará de por vida,
culpa mía, imbécil, por de más, haberte dado,
el adorar más enorme que podía existir en mi misantropía.

Me dejaste ir porque quisiste,
como se dejan ir las cosas que no tienen valor en ningún mercado,
yo ni siquiera he dejado ir esas cosas, me refiero a lo que diste,
aquellos sollozos que me han marcado.

Y ni hablar de tus besos,
que han hecho metástasis,
que han dejado huella,
que para yo salir de esa crisis,
de poder arrancarlos,
he de arrancarme la piel, el alma,  las pestañas,
el cerebro, las venas, la botella.

Que no sé escuchar mi jardin con enanitos,
mi nothing else matters,
sin dejar de verte tan bonito,
aquí donde dolés,
donde hay tantos reproches,
donde tardarè en olvidarte,
19 días y 500 noches.

Y a todas éstas, sigo libre muchacho,
libre de tus reclamos,
''ya no sos la misma mujer, te necesito''
abogando por alguien,
a quien ya habías condenado.

A donde es que voy sin vos, 
a cualquier lado seguro,
ya no llegaremos juntos a ancianos,
a mi soledad yo si le he puesto apuro.

No sólo los esclavos han de soltarse las cadenas,
de mis demonios y querubines apuesto adversidad,
de mi silencio sin adiós, a que será tu condena

y para el mío de hoy y para siempre, mi libertad.