lunes, 5 de enero de 2015

Independencia

Yo estoy libre de mi, de mis desvelos sin sentido,
partiendome la nuca en dos,
Estoy libre de mi, de mis fantasmas a mitad de la noche,
de mis demonios al empezar el día, estoy libre de vos.

Yo supe amarte porque quise y  porque me dio la regalada gana,
que si fue tarde,
que si fue mucho,
que si arde,
que si fue demasiado,
que si te mando al demonio,
que si... te amé como nunca he amado.

Que después de ese infierno he quedado,
con una apoplejía que me acompañará de por vida,
culpa mía, imbécil, por de más, haberte dado,
el adorar más enorme que podía existir en mi misantropía.

Me dejaste ir porque quisiste,
como se dejan ir las cosas que no tienen valor en ningún mercado,
yo ni siquiera he dejado ir esas cosas, me refiero a lo que diste,
aquellos sollozos que me han marcado.

Y ni hablar de tus besos,
que han hecho metástasis,
que han dejado huella,
que para yo salir de esa crisis,
de poder arrancarlos,
he de arrancarme la piel, el alma,  las pestañas,
el cerebro, las venas, la botella.

Que no sé escuchar mi jardin con enanitos,
mi nothing else matters,
sin dejar de verte tan bonito,
aquí donde dolés,
donde hay tantos reproches,
donde tardarè en olvidarte,
19 días y 500 noches.

Y a todas éstas, sigo libre muchacho,
libre de tus reclamos,
''ya no sos la misma mujer, te necesito''
abogando por alguien,
a quien ya habías condenado.

A donde es que voy sin vos, 
a cualquier lado seguro,
ya no llegaremos juntos a ancianos,
a mi soledad yo si le he puesto apuro.

No sólo los esclavos han de soltarse las cadenas,
de mis demonios y querubines apuesto adversidad,
de mi silencio sin adiós, a que será tu condena

y para el mío de hoy y para siempre, mi libertad.

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